jueves, 27 de noviembre de 2014

En memoria, no sólo de 43...

La foto no es mía. Ha sido tomada de una de las muchas
imágenes que las redes sociales comparten.



















43

Ellos quisieron enterrarnos,
no sabían que éramos semillas.
No supieron que floreceríamos,
en el lodo, en el dolor, en 30 días.

Nos quemaron con fuego ajeno.
No sabían que no se apagaría.
No supieron que lo que encendían
eran conciencias en un despertar pleno.

Poco a poco nos despedazaron,
y con nosotros también se abrió el abismo
del último reducto de alegría,
De la fe ciega, de esa sed de patriotismo.

Ya no siento en tus letras, Patria mía,
una “M” de magnificencia.
Ahora México suena a Muerte.
A miseria, miedo y melancolía.

Ya no siento en tus letras, Patria mía,
Una “E” de esperanza encendida.
Ahora México me suena a escalofrío,
a entierro, a enajenación eterna.

Patria mía, tu “X” ya no suena
imponente, y decisiva entre tus letras.
Es ahora una cruz que va cayendo
sobre tumbas, sin nombre y sin recuerdo.

Ya no escucho en tus letras, Patria mía,
una “I” tan increíblemente alegre.
Inexplicable algarabía incontenida,
ahora inerte, indignación, incertidumbre.

Patria mía, tu “C” no me conmueve,
ya no suena a ese “Canta y no llores”.
No es de cambio, ni de amor son sus canciones.
Me corrompe, me calcina, me condena.

Ya no siento en tus letras, Patria mía,
una “O” de Orgullo y de Oro Vivo.
Tu Osadía, patria mía, ahora suena
a opresión, a ocaso, a oligarquía.

Y ¿cómo vuelvo a confiar en ti, mi México?
¿Con qué cara, hablo de ti? ¿Con qué sonrisa?
No se puede callar este episodio tétrico.
¿Cómo volverte amar, como cerrar la herida?

viernes, 14 de noviembre de 2014

Hermanos, viajeros y lunas.

Los viajes te abren caminos y te conectan con hermanos que no sabías que tenías.

México DF., Julio del 2014.

Para un viajero con o sin pasado...

Como esa chispa en un millón
y encendiendo las hogueras
de las mentes que se abren,
las que tienen sed de crear.

Con un brillo travieso en los ojos
y con ritmo en los pies de sol.
Su sonrisa, reconforta generosa.
Me invita callada, a la reflexión.

Calor que arropa con brazos abiertos.
Confianza vestida para reír o llorar.
Palabras y pasos sazonados de desiertos
Alma vieja en cuerpo nuevo, de azúcar y sal.

Él, el padre, el hermano, el amigo
que dejé en la gran ciudad y aún así traje conmigo.
Es un río de inspiración orgánica.
Va sembrando admiración titánica

La semilla que en 12 lunas
fraterna germinó en mi corazón.