domingo, 30 de octubre de 2011

en un cajón


Hoy hable de ti otra vez, y luché para no decir tu nombre en voz alta.
Hoy hable de ti otra vez, al igual que ayer, y que los otros trescientos sesenta y tantos días que han transcurrido desde hace un año.
Hoy pensé en ti, y me mentí. Mordí mi lengua para no decir que aún te amo.
Que mi corazón dice tu nombre en cada latido y que los poros de mi piel exudan tu aroma.
Hoy hable de ti otra vez y no pude evitar sentir que te extraño, que deseo sentir tu cabello en mi cara y mis manos en tu vientre.
Que deseo que tus dedos se entrelacen con los míos y que veamos las estrellas y escuchemos los poemas de ese libro que va contigo a todas partes.
Como ahora vas tú conmigo desde que te conocí. No te llevo en hojas escritas, no te llevo en poemas leídos por multitudes. Te llevo solo en mi piel, en mi recuerdo, en cada nueva convicción y en cada viejo precepto derrumbado.
Quisiera que fueras ese libro, y dejarlo olvidado en un cajón, como ciertamente tú lo hiciste con nuestra historia.

sábado, 1 de octubre de 2011

despues de mucho tiempo...


PERFECTO IMPERFECTO
Descubrí que tu pasado nunca fue tan perfecto,
Y que muchas de tus historias pudieron nunca ser verdad.
Descubrí que no eras todo, que eras poco más que nada.
Y con el paso de los días, aquí todo siguió igual.
Que te amé por unos días, y hoy te sigo amando
un poco con enojo, un poco con temor.
Pues la verdad está sobre valorada y aunque nada tuyo fuera cierto
así te ame. Y eso si es cierto.
Tan cierto como que aun me dueles,
cuando nadie te recuerda excepto yo.
O cuando el vino tinto dulce toca mi lengua,
y ésta quiere gritar tu nombre y se calla.
O cuando el calor de una noche no me deja dormir sin tu frescura,
y aunque  busque tu olor en mi almohada ya tan solo encuentre miedo.

A veces creo que todo esto no es real.
Y que despertaré mañana, sin tu recuerdo.
Sin tu olor, sin tu enseñanza.
Con la rutina cotidiana y con los sueños tan escondidos
como lo estaban antes de que llegaras tú.
Pero entonces toco mi piel y encuentro tu huella
tan invisible como intensa, que sólo yo percibo.
Y que me confirma que, a pesar de tu historia, de tus verdades y mentiras
también pasaste por aquí, y fuiste real e imperfecto.

Ya no me importa, no me asombra.  Finalmente, perfecto o imperfecto,
de cualquier forma, igualmente fuiste amor y eres amor.