martes, 3 de diciembre de 2013

estoy...


Siempre uniendo, sin ser unida
Hilando historias, y desprendida
Encontrando amores, siempre perdida
Abriendo puertas sin ser recibida.

¿Olvidada?
¿Castigada?
¿Reprendida?
Herida.

Estoy herida.

sábado, 21 de septiembre de 2013

INVADIDA

Quiero sentirme invadida,
dejar que tu aliento y tus palabras 
me hagan el amor entre líneas.

Usando comas y puntos 
penetra mi carne encendida.
Desbordarme de tus versos,
sentir tus poemas en mis heridas.

Desnuda mis pensamientos y
mis memorias escondidas.
Quiero sentir que te quedas dentro,
en mis versos no paridos.

Que me arrebates la cotidianidad
y con tu pluma y tu papel 
Firmes trozos de mi vida.

Y escribir la historia que juntos
no coincidimos en comenzar.

Escríbeme en la piel, 
bésame con tus versos
y vérsame con tus besos.

Amarra tus letras en mi lengua,
escríbeme y bórrame
una y otra vez.





lunes, 5 de agosto de 2013

Consciencia temporal


Tantas noches que pasamos lejos.
Tantos besos que se me perdieron en la distancia. 
Es la agonía, es la sed de mi piel por tus labios
que derramaban esa agua, que me daba vida.

Tantos ojos que he mirado
buscando ver los tuyos reflejados,
inyectándome energía, tranquilos, calmados.
Dando paz al mismo tiempo.

Y tus manos a tantos mares de mi piel,
aún me tocan de vez en cuando.
Derritiendo la verdad de mi nostalgia
y descubriendo que me haces mucha falta,
que me quema tu ausencia
y el olor de la rutina que ha borrado tu perfume
y tu sabor en mi saliva me persigue cada día.

Hoy quisiera que al abrir mis ojos de madrugada
estuvieras en mi cama y en mi piel
Y tu mano en mis cabellos jugueteando tras la almohada
a cada caricia repitiera que ya nada nos separa.
Que este tiempo, separados, fue un segundo
y que nada impedirá en este mundo
que nuestros pies sigan sus pasos a la par.

Cada noche el frío invade mis adentros
y aún de día, en el calor de pleno julio,
en lo más intenso del verano,
me doy cuenta que necesito de tus manos
para dar calor a mi piel y corazón.

No sé si es que la fiesta se aproxima
pero siento que te extraño más de lo debido,
más de lo que puedo permitirme,
más de lo que ayer pude haber decidido.

Y extrañarte es lo peor, puesto que solo es extrañar…
No es amar, no es odiar, solamente es extrañar.
Es pensar en lo pasado y olvidar este presente
Es vivir de lo vivido y dejar pasar lo prometido,
sin tener la certeza de que regresarás…
Sin embargo es estar segura de que ya nada es igual 
ni para ti, ni para mí, ni para nadie más.




sábado, 27 de julio de 2013

De Lunas

A LA LUNA DE JULIO 2013

Esa luna me desgarra por dentro.
Me recuerda un millón de mayos
que no sucedieron mas que en mi piel.
Me recuerda tus besos que ya no son míos,
Me recuerda tu piel, me recuerda el ayer.
Esa luna me desgarra por dentro
Esa luna me quema por dentro.
Me arrebata la sangre, me incendia la lengua.
Esa luna me hace hervir como adolescente otra vez.

Hace que mis ojos lloren, hace que mis labios tiemblen.
Hace que vuelva a sentir que todo el amor no fue suficiente.
Que una vez más, alguien te roba de mí,
que no eres tú, pero sigues siendo tú al final de mi cielo.
Y que todos los hombres llevan tu nombre,
y que todos los besos me saben a ti.

Esa luna me duele en el alma,
me hace gritar que aun te siento mío,
me hace admitir que te quiero conmigo.
Que te extraño cada noche que no siento tu abrigo.

Esa luna tan hermosa me recuerda tu mirada,
en la noche que la vida nos obligó a partir
por caminos diferentes, por senderos distintos.
Esa noche que nuestros pies nos llevaron a diluir
nuestras ganas en un abrazo,
nuestro sexo en solo un adiós.
Nuestras elecciones distintas, en tan solo una sonrisa.
Y dejamos nuestros deseos a los designios de Dios.















foto:  23 de Julio 2013
Cd. Acuña, Coahuila, México.

miércoles, 24 de julio de 2013

HISTORIAS SIN FINAL

Mi vida es un atado de historias sin final,
Es un puente atirantado tambaleándose en la tempestad.
Es una rama que no se rompe, es una esfera de nítido cristal.
Es un continuo de lágrimas calladas, de tristeza y alegría, sin discriminar.

Mi vida es un atado de historias sin final
Noches que nunca terminan y días sin ocaso real.
Flores que no se cortan, pastos que nunca mueren.
Ríos que fluyen con el ímpetu de la primera edad.

Son historias que no terminaron de escribirse.
Son historias fastidiadas por volver a empezar.
Unas veces la tinta parece acabarse,
otras veces las manos ya no quieren continuar.

Mi vida es un atado de historias sin final.
Despedidas que no terminan, amores sin comenzar,
Son los sueños que se quedaron pintados en una cama.

Son los besos que se dieron y se borraron al despertar.





















Presa de la Amistad, Ciudad Acuña, Coah. Mexico.
Julio 2013. 
CopyRight.

jueves, 21 de marzo de 2013

En el dia Internacional de la poesía


Cuando llorar ya no es tan sencillo,
cuando llega el invierno y no estas conmigo.
Cuando siento tu desdén como siento el frío en mis manos,
cuando recuerdo tus besos calientes sin tener ya tus abrazos.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
ni aun y cuando junto mis historias tristes
y quiero hacer de ellas un ovillo.
Sacando un hilo para coser uno a uno los pedazos
que mi pasado hizo de mi,
y que el futuro reclama con ojos cerrados.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
y se siente un estallido de fuego en mis adentros.
Algo quemándome lentamente.
Una venda tapando mi boca, sin poderte nombrar.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
porque decir tu nombre es imposible.
No se puede nombrar lo que no existe,
ni se puede, así, callar lo evidente.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
un orgasmo que no llega se resigna
a perderse en el olvido y en la tibieza,
a olvidarse de si mismo y del cuerpo que lo reclama.

Cuando llorar ya no es tan sencillo
la respiración duele,
el latido del corazón golpea tu cuerpo
y el abrir y cerrar de tus ojos se vuelve una pena
de pestañas muy largas y lágrimas seducidas.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
la visión tan cruel y verdadera de tu realidad
se desliza entre mis dedos entumidos,
afanosos, torpes y encendidos.

Cuando llorar ya no es tan sencillo,
un teléfono timbra sin respuesta.
Un corazón se rompe sin palabras.
Una pagina se escribe en algún libro.



La foto no es mia...♥

jueves, 14 de marzo de 2013

Entre tu piel y mi piel


Vamos a quitarnos esta ropa,
que no quede nada interponiéndose 
entre tu piel y mi piel.
Vamos a tatuarnos nuestros besos.
Que queden para siempre perfilados en el cuerpo.
Vamos a marcarnos con estigmas,
que la noche nos sorprenda en un 
mágico rito de pasión y locura, de placer y desvarío.
Vamos a sentirnos uno a uno.
Como cientos de caricias en cauce desbocado,
como miles de cosquillas recorriendo nuestra espalda,
como mariposas escapando hacia el calor, hacia el delirio.
Ofrendemos nuestras noches a los dioses,
a la tierra, a nuestros antepasados.
Fundamos nuestros cuerpos en 
el suave abrazo de las horas.







domingo, 17 de febrero de 2013

CON EL DOLOR


Momento tan esperado, momento caído a pedazos.
Ya se ha roto mi destino tantas veces, que ya la piel
no me duele, mucho menos mis entrañas.

Se siente la pequeñez de un árbol cortado de tajo.
Se siente el coraje de la pregunta sin respuesta.

La incertidumbre esperándote sentada en la banqueta.
Lista para tomar tu mano y caminar contigo durante un tiempo.
Instalarse en tu casa algunos meses o años, quizá vidas.

Un solo momento que no llega, idealizado,
crecido a través de la fantasía y la expectación.

El puente que se rompe justo bajo tus pies,
la sensación de caer profundo en aguas heladas
y por más que intentas nadar hacia la superficie
no lo logras, y esa sensación en los pulmones
esas ganas de estallar por dentro… sin llorar.

Ese rechazo tan cuchillo, que corta la carne
Y ya no te duele. Filetea, uno a uno, los anhelos.

La verdad aplastante y la mentira descubierta.
La ciudad de las luces y la aventura en la puerta.

No sé qué sentir, solo sé que ya no duele.
O tal vez...solo tal vez, si duela,
y yo me haya hecho una con el dolor.

lunes, 11 de febrero de 2013

Obsesión, urgencia...


Obsesión y Urgencia.

No sé cuánto de esta obsesión es causada por ti.
No sé cuánto de esta obsesión es causada por mi.
Por esas palabras cargadas de ti.
Por esas sonrisas que saben a sexo
Por cada una de tus miradas llenas de calor.
Por cada pensamiento que te envío cuando estas lejos,
Por cada orgasmo que te ofrendo.
No sé cuánto de esta urgencia es de ti.
¿Cómo poder medir el deseo?
¿Cómo enfrascar en cantidades la pasión?
¿Cómo seguir esperando por ese momento?
Cuento los días, las horas y minutos en que
Tocando nuestras pieles podamos finalmente
Brindarnos y después decirnos adiós.    



















miércoles, 2 de enero de 2013

Feliz Año Nuevo 2013

Para que este año lo empecemos sin miedo...


Miedo
por: Karen Gould

Había una vez una Mujer que vivía con Miedo. Como se comprenderá no lo había planeado así, lo que pasó es que el Miedo se mudó a vivir con ella desde que era muy pequeña y ahí había vivido desde entonces. Ella se acostumbró a su presencia a pesar de lo desagradable que era convivir con él, pues era un personaje muy grande y muy fuerte con unos colmillos largos y venenosos que, a ella, cada vez que la mordía, le paralizaban el corazón y le debilitaban los músculos. Sin embargo solamente la mordía cuando ella hacía algo que a él le molestaba.
Un día, la mujer decidió hacer algo que anhelaba: algo novedoso, algo para ella misma… aunque no estaba segura de poder lograrlo. Al miedo no le agradó esta idea y la amenazo: si lo intentaba él la mordería con mas fuerza, mucho más fuerte de cómo lo había hecho antes. Pero la mujer estaba decidida y dijo que de todas maneras iba a tratar. Así que el Miedo la mordió tal como le había advertido. Ella sintió que su corazón dejaba de latir y que sus músculos se debilitaban, pero no abandonó la lucha para lograr algo nuevo. Entonces el Miedo la agarró, la tiró al piso y se sentó sobre su pecho. Ella se defendió pero el Miedo era más pesado, demasiado fuerte y grande. Ella siguió luchando todo el día pero al caer la noche se dio por vencida, y exhausta se durmió…
Al día siguiente la mujer comenzó nuevamente a tratar de hacer algo nuevo, y como el día anterior, el Miedo la alcanzó… pero antes de que la tirara, ella le metió una zancadilla y el perdió el equilibrio cayendo al suelo. Enfurecido se levantó y la embistió con mas fuerza, pelearon y pelearon. El Miedo trataba de morderla mientras ella trataba de detenerlo para que no lo lograra, pero por supuesto eventualmente la mordió. Así, una vez mas, su corazón se paralizó y sus músculos se debilitaron; ella dejó de luchar y rendida se durmió.
La batalla se reanudó al día siguiente y así por muchos días más. La mujer siempre resultaba derrotada, pero sus músculos fueron fortaleciéndose y pudo descubrir los trucos que el Miedo usaba en los pleitos y encontró sus puntos débiles, su cuerpo también aprendió a reconocer el veneno y a fabricar antídotos para protegerse. Ahora su corazón respondía latiendo con mas rapidez y fuerza y sus músculos se hacían más poderosos, a pesar de que el Miedo la mordía más y más, ella no caía y seguía luchando contra él.

Un hermoso día de cielo azul y aire transparente, después de haber luchando todo el día, por fin la mujer pudo sujetarlo en el piso y ponerle el pie en la espalda. Inclinándose hacia el le dijo: “Te he vencido, así que ahora vete.” Y el Miedo desapareció quedando ella tan perpleja que perdió el equilibrio y cayó, pero se levantó enseguida y el resto del día se dedicó a hacer cosas nuevas mientras canturreaba alegremente pudiendo disfrutar su casa sin la presencia del Miedo. Antes de dormir hizo planes de todo lo que haría al día siguiente, ahora que ya no tendría que pasar su tiempo peleando. ¡Estaba tan entusiasmada que casi no podía dormir!
Su primer pensamiento al despertar fue el recuerdo de que ayer había vencido al Miedo y con una sonrisa se levantó de la cama. Cual no sería su sorpresa al ver al Miedo sentado en una esquina del cuarto, tan grande, fuerte y feo como de costumbre.  “¡Qué haces aquí, si yo te he vencido!” gritó ella. “Ah pero eso fue ayer” respondió el Miedo haciendo una mueca, “Si quieres que hoy me vaya tendrás que vencerme nuevamente.” Y acto seguido, se levantó acercándose para reanudar la batalla. Pero mientras peleaban la mujer notó que hoy el Miedo parecía más pequeño en comparación con el día anterior. Si, estaba segura, ayer él era más alto que ella y hoy eran de la misma estatura. Esta vez solamente pelearon medio día ya que la mujer logro derribarlo y sostenerlo en el suelo mientras le decía: “Te he vencido, ahora vete.” Nuevamente el Miedo se esfumó pero ella ya no se sorprendió pues estaba preparada y no se tambaleó al verlo desaparecer. La mujer pasó el día haciendo cosas nuevas y esa noche se fue a dormir muy complacida.
Al día siguiente, sentado en la esquina acostumbrada, el Miedo simplemente hizo una mueca cuando la vio pasar. Al ponerse en pie para la batalla, la mujer se dio cuenta que el Miedo le llegaba solo a la barbilla, así que devolviéndole la mueca pudo pelear y vencerlo antes de medio día, con lo que tuvo más tiempo para disfrutar.
Al día siguiente el Miedo solo le llegaba a la cintura, así que ella le dijo; “Te guste o no, me voy a recoger moras al monte” y cuando él se le acercó, simplemente lo empujó y siguió su camino. Pero llegando al monte se encontró frente a un oso grande y hambriento que se enfureció al percatarse de que la mujer le estaba robando su comida. Cuando el oso le gruñó y empezó a perseguirla, ella estaba convencida de que moriría ya que el animal corría con más velocidad.
Afortunadamente, esa mañana la mujer no había realmente vencido al Miedo, ni tampoco lo había corrido (algo muy importante cuando uno sostiene una pelea con él) así que en ese momento se le acercó por atrás y la mordió. De inmediato su cuerpo ya entrenado, produjo el antídoto: la medicina anti-miedo que aceleró su corazón y dio fuerza a sus músculos. A continuación el Miedo la tomó de la mano, la jaló y los dos corrieron a gran velocidad. La mujer sin soltar la canasta de moras corrió como nunca lo hubiera imaginado; el oso la perseguía pero pronto desistió, era demasiado esfuerzo y estaba muy hambriento. Quedaban suficientes moras, así que regresó al monte y pudo comer a satisfacción.
Cuando la mujer acompañada por el Miedo llegó a su casa quiso a agradecerle, pero él estaba furioso y no quería oír agradecimientos (pues a pesar de tantos pleitos, en verdad, no quería ver a la mujer lastimada.) “Pero ¿en qué estabas pensando?” “Si me hubieras hecho caso no te habrías encontrado frente a un oso en medio del monte.” “Pero tampoco tendría estas deliciosas moras” contestó ella. Al oírla el Miedo estalló en furia y nuevamente quiso pelear, pero la mujer que estaba muy cansada por la carrera lo dejó ganar rápidamente y esa noche se fue a dormir con una sonrisa de satisfacción y el estómago lleno de pastel de moras.
El Miedo vino al día siguiente y la mujer notó que estaba más alto, le llegaba nuevamente la barbilla. Llena de curiosidad le preguntó por la causa y el Miedo, levantando los hombros le dijo: “Cuando me dejas ganar, me fortalezco.” Nuevamente pelearon hasta bien entrado el día hasta que ella lo venció y le dijo que se fuera.
La mujer decidió que pelearía todos los días contra el Miedo para que se fuera haciendo más pequeño y por fin se fuera para siempre. Pero recordó cómo él la había ayudado cuando se topó con el oso, así que buscó un viejo pedazo de cuero macizo y resistente con el que confeccionó un morralito del tamaño de su puño y con un buen cordel se lo ató a la cintura.
La mujer decidió que la batalla terminaría cuando el Miedo se encogiera lo suficiente para meterlo en el morralito y así lo llevaría siempre consigo para cuando lo necesitara. Como recordarán, al comienzo de esta historia dije que la mujer se había acostumbrado a vivir con el Miedo.