domingo, 17 de febrero de 2013

CON EL DOLOR


Momento tan esperado, momento caído a pedazos.
Ya se ha roto mi destino tantas veces, que ya la piel
no me duele, mucho menos mis entrañas.

Se siente la pequeñez de un árbol cortado de tajo.
Se siente el coraje de la pregunta sin respuesta.

La incertidumbre esperándote sentada en la banqueta.
Lista para tomar tu mano y caminar contigo durante un tiempo.
Instalarse en tu casa algunos meses o años, quizá vidas.

Un solo momento que no llega, idealizado,
crecido a través de la fantasía y la expectación.

El puente que se rompe justo bajo tus pies,
la sensación de caer profundo en aguas heladas
y por más que intentas nadar hacia la superficie
no lo logras, y esa sensación en los pulmones
esas ganas de estallar por dentro… sin llorar.

Ese rechazo tan cuchillo, que corta la carne
Y ya no te duele. Filetea, uno a uno, los anhelos.

La verdad aplastante y la mentira descubierta.
La ciudad de las luces y la aventura en la puerta.

No sé qué sentir, solo sé que ya no duele.
O tal vez...solo tal vez, si duela,
y yo me haya hecho una con el dolor.

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