sábado, 21 de agosto de 2010

Al natural...

DESNUDOS

Benedetti, Neruda, García Márquez, cada uno lleva tu nombre en sus letras.
Tu nombre significa “amor” en mil idiomas, ante él todo mi ser se ha desnudado.
Cayó mi ropa, cayó mi juicio y mis prejuicios, mi convicción también quedó en el piso.
Junto a tu cama, la razón quedó en la silla. Con tus besos me desnudaste de palabras Y me quitaste uno a uno los complejos.

Y tus manos me arrancaron las heridas, con tu piel fuiste quemando mis temores.
Me dejaste desnuda y vulnerable, con mi piel solamente cubierta por tu amor, apasionado y breve.


Desnuda, sin mañanas deprimidas. Te llevaste la mirada inquisidora.
Solo dejaste la felicidad conmigo. Desnuda, de vergüenza y de culpa alguna.
Mis planes también se me cayeron cuando acariciabas mi cabello con tus besos.
Y tus caricias se llevaron de mi cuerpo el dolor de los sombríos pasados, dejando en su lugar tus pensamientos como bálsamo que alivia y refresca corazones.

Me desnudaste toda de creencias falsas, de accesorios inútiles que limitan lo que sentimos.
Me dejaste desnuda y vulnerable ante el sol de tu presencia que maduró mis frutos en tu boca, en tus manos y en tu piel.

Me dejaste y desnuda me quedé, te desnudé e igualé las condiciones.
Cubiertos tan solo con el calor y con la urgencia... desnudos de ley y de razones.

viernes, 6 de agosto de 2010

De gatos...

GATOS Y GOTAS


Entre gatos y gotas me enamore de ti una noche.
Entre gatos y gotas hoy me da por recordarte.
Entre gatos y gotas te amé, entre gatos y gotas te olvidaré.

Y estoy en esta cama, viendo llover, mi gata me acompaña.
Y sus ojos azules parecen hablarme y entender que estoy pensando en ti.

Se acerca lentamente y ronronea, me da amor sin condiciones.
Y hay algo loco y enfermizo en su conducta, que me hace recordarte.

No sé quien está más loco, si tú qué quieres cambiar el mundo o si yo que quise cambiarte a ti.

Yo que sigo pensando en los besos que tu boca me compartía, no sé ya si por deseo, por cariño o por aburrimiento.
Quizá estés más loco tú, por pensar que no me iba a enamorar de ti al besarte, quizá la loca soy yo, por pensar que te ibas a enamorar de mí al besarme.

Maldita locura que a veces me obliga a volverme cuerda, solo para no enfermarme más de ti.
De tus ojos irritados, de tu cara, cuya belleza ha desaparecido involuntariamente y con dolor.

Porque me gusta sentirme loca por ti, pero la cordura es la resaca.
Y nunca me ha gustado la resaca a decir verdad.

La lluvia ha cesado, pero tu recuerdo sigue, y mi gata, a mi lado también.